ArgosTMS

Una corrección que sirva para el resto del encargo

La IA se adapta en traducción y revisión. Un reemplazo permanece. El glosario, si lo hay, entra. Para que la corrección de la página 2 llegue a la 40.

Página impresa con tachaduras, inserciones y un bolígrafo encima.
Manuscrito en revisión. Fotografía: Phoebe. CC BY-SA 3.0. Wikimedia Commons.

La traducción automática de un documento largo falla de la misma manera en la página 2 y en la 40: un término de producto, una pieza, una forma verbal que el motor insiste en cambiar. Corregir una vez y que el resto del encargo no se entere es trabajo doble.

El gesto del editor

Argos muestra origen y destino en columnas. Si un término del origen debe salir siempre igual, se selecciona, se indica la forma deseada y se confirma el reemplazo. A partir de ahí, ese par se aplica a los segmentos siguientes. El propio producto lo enseña en el tutorial de la primera traducción: no es un ajuste oculto.

No es una coincidencia «parecida» de otro encargo. Es más estrecho y más explícito: este término, en este par, se dice así.

Glosario, si lo hay

Opcional. Los términos viven por par de idiomas. Se importan y exportan en TMX o CSV. Si están, sirven para la traducción automática y para la pasada de revisión. Quien ya tenga bases en TMX no parte de una hoja en blanco.

No hace falta para que el motor rinda: la IA se adapta al tipo de texto en las dos pasadas. Si la agencia o el cliente sí mantiene una lista —piezas, cláusulas, nombres de producto—, entra.

Revisión automática

Después del borrador, hay una pasada que no vuelve a traducir desde cero. Consulta segmentos ya revisados de este encargo, por parecido, y comprueba cosas que un motor suelta: tokens que no debían tocarse, cifras, listas numeradas, un destino vacío, un recorte de longitud sospechoso.

Si el texto es documentación técnica o de patentes, la pasada mira fidelidad, cifras y lo que ese motor tiene escrito para ese tipo de documento. El sistema no sustituye al agente de patentes; aplica las reglas de ese material sobre el borrador.

Lo que no hay que esperar

Lo que hay es el motor de esa combinación y de ese tipo de texto, con las reglas de revisión de ese material. El glosario del cliente, si lo hay, entra; sin él, la efectividad se mantiene alta. El sistema hace que una corrección no se evapore al cambiar de párrafo.